Bares, lugares para,…compartir vida

Uno de mis artículos qué escribí, hace más de un año para Teleprensa y, que siempre, me gusta recordar y volver a leer.
Creo que un bar es un lugar para compartir  alegrías, penas, decepciones…En fin cada cual tendrá su historia!

Bares… Que lugares

 La sociedad, a veces nos ahoga esclavos de tantas y tantas normas, que en vez de hacernos  dueños de nuestra libertad, la coartan amparándose  en que así se preservan nuestros derechos, lógicamente en detrimento de otros. Que según está el patio, no sé yo que será mejor si el remedio o la enfermedad. Será porque cuanto más se controle al personal, menos oportunidad de hacer ruido tiene. Y no precisamente es el ruido de los bares, es  de otro tipo, es del tipo ¡basta ya, déjenme ser libre, ser yo!
Recuerdan aquella canción que decía: “Bares que lugares tan gratos para conversar, no hay como el calor del amor en un bar”… Empezaré diciendo que actualmente todo lo que sienta bien o está prohibido, o es políticamente incorrecto decir que te gusta. Y a mí me encanta…Esos lugares en los cuales se hace vida social y se comparten  momentos buenos, menos buenos, regulares o simplemente se comparte, sin más. Porque la vida es más sencilla de lo que la mayoría se empeña en complicarla.
En esta nuestra España, hemos pasado de un extremo a otro en cuestión de poco años. Se ha pasado de la  permisividad en casi todo, a no permitirnos casi nada. Y no creo que sea por el carácter  latino, ese que los estereotipos dicen que somos de sangre caliente y  todos esos tópicos que van de un lugar a otro. También es cierto que algunos contribuyen a ello.
Nuestro clima, envidiable para muchos que viven en países fríos, hace que nuestro carácter sea diferente, pero nada más. Pues de otra manera no se entendería que todos los que vienen de esos lugares, donde al termómetro le cuesta subir, cuando llegan al nuestro se cojan las melopeas que se cogen. Estos “turistas” sí que hacen de los bares su  “lugar” particular…
Paseando por las calles de cualquier ciudad o pueblo ya sea grande o pequeño, se puede ver gente – sobre todo en el sur, donde el clima nos regala esos rayos de sol durante bastantes días al año- sentada en la terraza de cualquier pequeño o gran bar. Eso hace que salgamos a la calle, a compartir, a hablar, sí hablar… Por muy raro que parezca hay bares, en los cuales la gente no está “hablando” con el que está a miles de kilómetros, sino con el que tiene al lado, come, conversa, ríe, llora… y a veces hasta canta. Sin más.
Porque como decía, la vida muchas veces tiene la simpleza de un simple bar. Sin cartas con nombres de platos rimbombantes, ni luminoso con un nombre en  inglés. Como alguien dijo “la vida es un diez por ciento como la hacemos y un noventa por ciento como la tomamos”. Y siguiendo la canción de Gabinete Caligari, pues eso  “Bares qué lugares, tan gratos para conversar…”

Sustantivos ambiguos en cuanto al género

Trataremos los sustantivos ambiguos, es decir, aquellos que admiten la combinación con adjetivos y determinantes de ambos géneros sin variar de significado: mar, armazón, agravante,interrogante,maratón,tilde, etc.

Estos sustantivos se refieren por lo general a objetos o seres inanimados y asexuados y en el diccionario DRAE llevan la marca  amb.

Son también ambiguos los nombres propios de ciudades y países, aunque tiende a usarse como masculino los que acaban en -o o en consonante y como femeninos los que acaban en -a: mi Buenos Aires querido, el Toledo barroco, México lindo,

No obstante, es posible que aparezcan en combinación con otros géneros: La imperial Toledo, todo Sevilla, la Buenos aires de mi infancia.
No es frecuente, sin embargo, que un mismo hablante emplee indistintamente un sustantivo como ambiguo, sino que suele optar por uno de los géneros. Sí que en cada comunidad de habla el género tiende a estabilizarse.

La norma  recomienda usar los siguientes usos respecto a los sustantivos ambiguos en cuanto al género:

Usar como masculinos
aceite- acné -alambre – anatema -aneurisma -apéndice – apocalipsis -áspid -arroz -avestruz – contraluz
-detonante – doblez – fantasma -fueraborda – interrogante -mimbre -tequila -tizne – vinagre -vislumbre

Usar como femeninos
apócope -apoteosis- aula – avemaría- comezón- enzima  hemorroide – índole – lumbre – macro – parálisis – pelambre – porción

Fuente: El libro del español correcto( Instituto Cervantes)

La RAE digital

Las principales novedades buscan el logro de tres objetivos principales: enriquecer el Diccionario, modernizarlo y hacerlo más coherente.


La aparición, entre 2009 y 2011, de un importante grupo de obras académicas (la Nueva gramática de la lengua española, la Ortografía de la lengua española y el Diccionario de americanismos) ha hecho necesario el desarrollo de trabajos de armonización entre los contenidos de estas obras y el Diccionario

Con ello, se consolida la doctrina lingüística común que subyace a toda la producción académica. 

En esta línea, cabe destacar la regularización en el  DRAE del tratamiento de las marcas geográficas americanas y la revisión del tratamiento de los extranjerismos.
El número de entradas y acepciones se verá incrementado debido principalmente a la incorporación de neologismos y a la actualización del léxico de diversos campos temáticos.
En lo que se refiere a la técnica lexicográfica, se han hecho cambios en la estructura de los artículos con el fin de que sean más claros y coherentes.
La versión electrónica recibe más de 500 millones de consultas.La novedad de la edición digital, es que, por primera vez, aparecen marcadas de forma especial las palabras que puedan resultar “ofensivas o discriminatorias”.

La palabra “gitano” aparece en duodécimo lugar entre las más buscadas en la versión digital del diccionario. Las dos primeras son “cultura” y “bizarro”, y, entre las más solicitadas, aparecen también voces como “poder”, “moral”, “democracia” y “amigovio”, una de las novedades de la última edición.

El matrimonio homosexual es otra de las novedades destacadas de esta edición, en la que también figuran por primera vez palabras como burka, ciclogénesis, coach, hiyab, homoparental, quad y wifi, y voces coloquiales como birra, botellón, gorrilla y chupi.



Fuente(El Mundo,Ve
rsión digital de la ‘Edición del Tricentenario’ de la RAE)

Los sueños… Derecho de todos


¿Son los sueños un derecho inherente al ser humano? ¿Y, qué son los derechos inherentes al ser humano?

Los Derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Todos tenemos los mismos, sin discriminación alguna. Estos derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisibles.


Por ello, los sueños son inherentes al ser humano y, éstos, nadie te los puede arrebatar. Al igual que mi sueño fue publicar este, mi primer artículo, con mucha ilusión y, también, con miedo al pensar cómo reaccionarían los lectores ante alguien que iniciaba su camino en el maravilloso mundo de  la escritura. Y en ese sueño sigo. Una de las cosas más maravillosas de mi vida. 

No perdamos nunca los sueños

Recuerdo el colegio dónde pasé los últimos años de la llamada entonces Educación General Básica y, también recuerdo, al que por entonces fue y sigue siendo  el autor que más marcaría mi vida. El gran Miguel Delibes.
Recuerdo el primer libro que los profesores me mandaron leer “Los santos inocentes” y que causó en mi corta existencia una profunda reflexión, impropia para una niña de trece años. Con el paso de los años he vuelto a leerlo y siempre me deja la sensación de que los que nada tienen, a nada les dejan aspirar. Si no es a estar bajo el yugo de los que lo tienen todo.
Con la muerte de este genial escritor vallisoletano, se fue una figura de la talla de Lorca o Cervantes. De la misma manera que con las medidas de austeridad tomadas a diestro y siniestro por los geniales poderosos(o no tanto) se va muriendo, poco a poco, la dignidad de los que por tener, es lo único que les queda. Dejando con ello el corazón desnudo, desahuciada  a la persona y el alma rota.
Así como escribía Delibes, en la austeridad de las tierras castellanas, con sus áridos paisajes y una vida discreta, callada y sencilla, así, pretenden los que no quieren que tengamos voz que vivamos, callados y discretos, sin molestar. Porque el ruido molesta y los desamparados del sistema si se unen  pueden hacer mucho ruido. Se hacen leyes para protegernos pero ¿protegernos de qué? Del sistema, de ese universo que sólo tiene derecho a gozar unos pocos, mientras otros muchos sufren en silencio. Siempre he pensado que el respeto nos hace más temido que el miedo y actualmente hay  pocos que sean dignos de tan “respetable” palabra. 
El ser humano posee unos derechos inherentes desde que nace, el derecho a soñar, a imaginar y, al igual que las historias que narraba Miguel Delibes, que nos hacían viajar  con él a través de sus personajes, no perdamos  nunca los sueños, ni la imaginación  que teníamos en la niñez, pues esto es sólo y exclusivamente de cada uno y no habrá geniales poderosos que nos lo arrebate nunca.(No perdamos nunca los sueños)

La carta…Esas olvidadas

 “A veces llegan cartas con sabor a gloria llena de esperanza….

CARTA
  1. 1.
    Escrito que una persona dirige a otra para darle noticias; generalmente se envía por correo encerrado en un sobre.
    “recibió muchas cartas de felicitación; guarda y relee las cartas que le envían sus amigos”
  2. 2.
    Cartulina pequeña de forma rectangular que lleva impresos por una de sus caras el dibujo de una figura o de un número determinado de objetos y por la otra un dibujo uniforme; junto con otras, forma la baraja.
    “la baraja española tiene 40 cartas”
    sinónimos: naipe

Este artículo lo escribí en una época que siempre será especial en mi vida. Un tiempo maravilloso que viví, y que no me apetece olvidar. Porque las cosas, aunque cambien con el transcurrir del tiempo, cuando las has vivido con tanta intensidad e ilusión no se deben, ni debemos permitir, olvidar!

La carta de mi recuerdo

“A veces llegan cartas con sabor a gloria llena de esperanza…. A veces llegan cartas que te dan la vida  que te dan la calma… Son cartas que te dicen que regreses pronto que desean verte…Son cartas que te hablan de que en la distancia el cariño crece…”

Bien, no sé si en estos tiempos sabremos ni  siquiera lo que es una carta, de esas que nos llegaban hace años, y que esperábamos unas veces con  miedo, otras con anhelos, otras con alegrías, con angustia… En fin, todas conteniendo un mensaje distinto pero de una u otra forma, no por esperado dejaba de sorprendernos.  Ahora las únicas que nos llegan son del banco, bueno ya ni esas porque con la banca electrónica se acabó el papel

Y esas cartas envueltas en sobres, al cabo de los años aparecían guardadas en una caja, muchas como un tesoro.  Volver a rozar el papel entre las manos, transmitía todas las emociones que en su momento vivimos, y al volverlas a leer era inevitable evocar nuevamente las historias contenidas en ellas, como si las estuviéramos viviendo en ese momento, era despertar emociones también olvidadas.

Del mismo  modo  es cierto, que  para leerlas necesitabas esperar a que  llegaran. En función de  dónde vivieras pues podía tardar el correo  de un poquito a una eternidad y, para  quién esperaba de ellas noticias emocionantes un “poquito era sinónimo de una eternidad”,  para el que no las esperabas  era de “un suspiro”. Mientras tanto  estábamos pendientes de que pasara el cartero, o mirar el buzón, bueno en los pueblos lo de los buzones vino más tarde, porque antes las echaban por debajo de la puerta. Toda una odisea para el cartero.

Actualmente  lo que puedes decir en un correo a través  de internet, tiene la misma intensidad que aquellas cartas, pero en cambio a medida que pase el tiempo no irá cogiendo  la forma y el encanto que da el hacerlo con el paso de los años, palpando el mismo papel  que fue redactado por otras manos y  que hacías tuyo cuando llegaban a ti.

En esta época  todo es instantáneo, lo más que esperamos es que la conexión  o la señal a internet no se pierdan para poder leer un texto deseado,  escrito  en  otra parte del mundo. Y eso es algo que nos dan las nuevas  tecnologías, pero como a  todas, le falta la calidez de escribir  palabras- equivocarte  y  hacerle un borrón en el  mismo papel, que permanecería en éste para siempre. Ahora en cambio, escribimos, borramos  y enviamos los mensajes impolutos, pero al mismo tiempo sin  poder deducir que quién lo hacía estaba nervioso, ilusionado o hasta las narices.

Es lo que tiene los avances de la ciencia que hay conceptos que son incompatibles, como el de la instantaneidad y la calidez. Pues la calidez  la guardan los sentidos. No la que sale en un mensaje repasado por si está mal, y que encima escribimos quitando la mitad de las letras. Será por eso que los nostálgicos pensarán siempre en la carta de sus recuerdos.

Gracias por leerme

Para todos aquellos que  habéis leído o visitado este blog en alguna ocasión, gracias por ello. Hace tiempo que no escribo nada en éste . Y es que mi camino desde hace un año ha ido por otros derroteros. Relacionado también con la pasión por escribir y seguir haciendo buen uso de nuestro idioma, el cual usamos para comunicarnos millones de  hispanohablantes.
A partir de ahora subiré, cada semana,  artículos de opinión publicados en el periódico digital, en el cual escribo, Teleprensa.com

No soy escritora profesional, simplemente alguien que espera no dejar de aprender nunca. Una simple aprendiz de escribiente que pretende transmitir,como decía Kapuscinski, “con los cinco sentidos del periodista” todo lo que oye, ve, piensa y estar para compartir con  los que quieran leerme.
 Teleprensa Opinión Ana Mancheño

El tiempo entre…Libros  

 Hace poco cogí de una librería uno de esos libros que llevan tanto tiempo esperando ser leídos,  y que son maravillosos. Y saben… estaba impoluto, es decir, nadie lo había leído desde que lo colocaron en la estantería de esa biblioteca. Llevaba allí  unos cuantos años.  Sus hojas no estaban desgastadas ni señal de haberlas abierto…Este libro era de un autor al que admiro, Julio Cortázar. Me entristeció que un escritor como Cortázar no hubiese llamado la curiosidad  a nadie leerlo.  Al menos en la biblioteca en la cual estuve.
Esto me hizo pensar en mi niñez. Me gustaba acudir con frecuencia  a la biblioteca de mi pueblo. Ésta era un mundo maravilloso  para mí, en el que, a pesar de mi corta edad sabía que encerraba cultura  y conocimiento. Cuando miraba los estantes repletos de libros me parecían inmensos y pensaba “algún día los leeré todos”. Obviamente no ha sido así. Pero sí, son mi pasión. Hace volar la imaginación cuando los estás leyendo.  Desde hace años siempre me acompaña una cita que resume todo lo que un libro puede hacer por nosotros: “Los libros me enseñaron a pensar y el pensamiento me hizo libre” (RCL).
De aquel tiempo lejano, de  usuaria de biblioteca, recuerdo que lo de hablar estaba totalmente prohibido. También recuerdo el cartel de “Silencio” y a la bibliotecaria, con cara de pocos amigos cuando oía el más leve  susurro. Bueno y… Sin susurro, en aquel entonces, muchas  personas que trabajaban en estos centros  de cultura, tenían siempre cara de malas pulgas.
Antes, para leer libros, la biblioteca era esencial en la vida de la comunidad. No había otro medio más fácil.  Ahora todo ha cambiado. Tenemos el libro electrónico. Internet,  una  ventana al mundo que permite conocer y llegar a rincones del conocimiento. A veces también del desconocimiento… Pero ese, es otro tema.
 En mi forma de entender la literatura,  hay autores magistrales que no se pueden leer en una tablet, son para leerlos en papel. Observar y andar por los pasillos de una biblioteca, sea  de una universidad, de una ciudad o de un pueblo y encontrar esos magníficos libros, no tiene precio.
Próximamente se va a celebrar el Día Internacional de las Bibliotecas públicas  y, tanto unos como otros, es decir, poderes públicos y  lectores,  debemos reivindicarlas  para fomentar el interés de la lectura entre todos los públicos y edades. Que nunca desaparezcan, y sean espacios para el intercambio de libros, de cultura, de sabiduría y de progreso para la sociedad. Obviamente se adaptarán a los nuevos tiempos, pero leer, siempre será leer, y admirar esos anaqueles inmensos con ejemplares impresionantes es todo un lujo.
“Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de un pueblo” (J. Steinbeck)
Pues entonces, procuremos que se mantengan siempre limpios. Pasar más tiempo entre libros y menos tiempo ante programas absurdos, redunda en nuestra libertad intelectual.  Y ya tenemos suficientes cosas que nos la quita. Al menos, en esto ¡Seamos libre!