Incorrecciones: Verbos y palabras

Dijistes, vinistes o estuvistes. Hago referencia a la “s” final incorrecta, que cada vez es más frecuente en el habla de muchos hispanohablantes, incluidas personas que se dedican a la comunicación.

Esa irrupción de la “s” en la segunda personal singular de los pretéritos lleva mucho tiempo amagando ante la más fuerte reacción de la escuela. Aunque su presencia no se documenta en la lengua escrita hasta el siglo XVIII (según Menéndez Pidal, en el comediógrafo Cañizares, que vivió entre 1676 y 1750), lo cierto es que muchos judíos de Oriente dicen, por ejemplo, cogistes por cogiste, lo cual permitiría sospechar que se añadía tal “s” en el habla vulgar por los años de su expulsión.

Pero, insisto, la acción de la escuela ha sido más fuerte a lo largo de los tiempos, y aunque no ha podido aniquilar dicha “s” la ha mantenido a raya. Lo correcto pues, es decir: dijiste, viniste o estuviste
Otro de los usos  incorrecto es el vocablo disgresión. En este caso se coloca una “s” en medio de la palabra. Con tal motivo el eminente filólogo venezolano  Ángel Rosenblat , señalaba en un breve artículo que la vacilación al utilizar tal vocablo se debe a la confusión entre dis- y di-, dos variantes del mismo prefijo, el cual toma la segunda forma en algunos contextos (digerir, difamar, dilatar, digresión…), y la primera en otros (disponer, discernir, distar…).

La forma culta y correcta solo acepta digresión (Efecto de romper el hilo del discurso y de hablar en él de cosas que no tengan conexión o íntimo enlace con aquello de que se está tratando).

A continuación reproduzco un párrafo que el excelente  observador  y conocedor del idioma Fernando Lázaro Carreter  recogía en su libro El dardo en la palabra.

En este habla de la desidia ortográfica: “El descuido en la corrección ortográfica no afecta solo a los escolares en sus privados y nerviosos ejercicios de examen, sino que se manifiesta de modo arrogante en los medios de difusión…Y los periódicos nos afligen constantemente  con  errores graves, hasta en los titulares… Hay que buscar el motivo real de la vigente desidia en el difunto convencimiento de que la corrección ortográfica no sirve para nada… Efectivamente , el buen o mal uso de las letras establece una rápida diferencia entre los ciudadanos, los califica inmediatamente en una escala cultural, sin tener en cuenta que aquello tal vez no acuse nada más que una penuria económica que les privó de educación suficiente. Pero ya no me resulta posible aceptar el remedio: acabar con las normas ortográficas. Como tampoco parece lógico que, para arrasar las diferencias de clases, se imponga un socialismo de la pobreza. La participación simultánea en la cultura y en el bienestar parece objetivo deseable”.
“La falta del respeto por las palabras es falta de honradez moral e intelectual” 

            Ángel Rosenblat

                                                                                          

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