EL ESPAÑOL EN EL LIBRO: DEL ATLÁNTICO AL MAR DEL SUR

“…Si tan fantástico es leer por qué se lee tan poco“.
 Esta cita está sacada del vídeo de presentación de Álvaro Marchesi, ponente junto a Roger Chartier, Caballero Bonald o Winston Manrique  en el  Congreso Virtual, dentro del  marco del VI Congreso Internacional de la Lengua  Española, que se celebra en Panamá, en el cual se reúnen profesionales y expertos de países hispanohablantes.

EL INTERÉS POR LA LECTURA EN LA SOCIEDAD TECNOLÓGICA

Álvaro Marchesi (reproducción del texto)

Dicen que los jóvenes no leen, que cada vez leen menos y que, por el contrario, cada vez chatean más. Yo, humildemente, no lo creo. Se olvidan de que en el pasado gran parte de los jóvenes no tuvieron acceso a una enseñanza prolongada, que no leían ni escribían, y que ahora, además de tener acceso a una mejor educación, escriben y leen sin parar en formatos digitales. No muy bien, hay que reconocerlo, con un leguaje encriptado, pero con un lenguaje comunicativo al fin y al cabo. Apoyan mi afirmación datos recientes que indican que los jóvenes latinoamericanos entre 16 y 30 años son el sector de la población que más lee, tanto por motivos de estudio o profesionales como por motivos de ocio o de entretenimiento. (OEI-Latinobarómetro. Acceso y participación en actividades culturales. Publicación de los datos completos en 2014).
De todas formas, se lee poco y se debería leer más. Intentaré reflexionar sobre estas dos afirmaciones aunque en orden inverso: por qué se debería leer más y por qué se lee poco.
Leer es fascinante
Leer es una de las actividades más completas, formativas y placenteras a la que podemos dedicar nuestro tiempo. La lectura puede ampliar nuestros conocimientos, transportarnos a otros mundos, ayudar a conocer a los otros y a nosotros mismos y hacernos vivir aventuras apasionantes en diferentes situaciones. La lectura tiene un enorme poder de fascinación.

Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de La Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi sesenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el Capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a D’Artagnan, Athos, Portos y Aramis contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas.
La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura. Mi madre me contó que las primeras cosas que escribí fueron continuaciones de las historias que leía pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final. (Mario Vargas Llosa. Elogio de la Lectura y de la Ficción. Discurso ante la Academia Sueca. 2010).

Pero, ¡ay!, se lee poco
Y esto no tiene una explicación sencilla pues si tan atractiva es la lectura, habría disputas por acceder a una biblioteca y conseguir un libro. En aras de la brevedad, señalaré tres razones de este déficit que apuntan a otras tantas estrategias para revertir la situación. Al final expondré el ejemplo de un buen proyecto que ha impulsado la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) en la que trabajo en la actualidad para avanzar en la dirección adecuada con los formatos de los tiempos actuales.
No se enseña bien a leer, ni todos los profesores lo consideran una obligación docente
Habría que asumir de forma generalizada una nueva forma de entender la enseñanza de la lengua. No me puedo detener en este tema tan apasionante. Solo destacaré que además de incorporar en el proceso de la alfabetización inicial el uso de unidades menores como la correspondencia de grafemas y fonemas así como la comprensión del texto en unidades más amplias, sería preciso incorporar la reflexión sobre la lengua. Se ha de reflexionar sobre la lengua mientras se utiliza en diferentes contextos y sistemas, es decir, en las situaciones en las que se lee y se escribe. Por ello, la escritura asume un papel relevante para pensar sobre la lengua y sobre las posibilidades de comunicación en un sistema escrito.
Por tanto, la alfabetización implica el desarrollo de una conciencia metalingüística, para lo que es necesario coordinar la lectura, la escritura y la oralidad. El objetivo es que los alumnos se incorporen a la cultura escrita en cualquiera de los formatos que pudieran plantearse.
En consecuencia, sería muy importante que en el proceso de alfabetización inicial se incorporaran cantos, narraciones sencillas de transmisión oral, juegos, trabalenguas, cuentos, poemas y música. El aprendizaje de la lectura y de la escritura ha de ser una experiencia vital para los niños en la que encontraran poco a poco el sentido de las diferentes formas de comunicación.
Por otro lado, el acceso a la cultura escrita no tendría que considerarse como responsabilidad de un profesor determinado, sino que debería ampliarse al conjunto del profesorado. La geografía y la historia, la física, la química y la educación artística, por citar algunas de las materias curriculares, deberían incluir entre sus objetivos y metodologías el cuidado y el desarrollo de la comunicación y de la expresión lingüística. Tendría que ser una propuesta reglamentada y generalizada, lo que exigiría que se incluyeran los contenidos didácticos correspondientes en la formación de todos los profesores sin excepción y en los procesos de selección establecidos para el acceso a la docencia.
Hay que aprender a leer y a escribir en la escuela, desde luego, pero también se debería leer y escribir para aprender. En consecuencia, y de acuerdo con la sugerencia anterior, todas las materias curriculares dispondrían de un tiempo determinado para leer textos relacionados con sus objetivos y contenidos específicos: geográficos, históricos, medioambientales, de animales, artísticos, científicos, deportivos… Los alumnos deberían escribir informes, proyectos y narraciones sobre los temas de estudio. Se abriría así un campo de enormes posibilidades de colaboración interdisciplinar en el que la lengua y la comunicación ocuparan uno de los ejes centrales del proyecto de enseñanza.
Las familias no leen lo suficiente con sus hijos
Es difícil que un niño sienta interés y aprecio por la lectura si no hay libros ni revistas ni periódicos en casa y sus padres apenas leen. Animar, facilitar, convencer a los padres de la importancia de que en la familia se valoren los libros y se dedique algún tiempo a la lectura es una tarea necesaria en la que no se deben escatimar esfuerzos desde la educación infantil. El mejor antídoto para el retraso escolar es que los padres lean quince minutos con sus hijos desde las edades tempranas.
Es preciso, además, asegurar el buen funcionamiento de la biblioteca escolar, cuidar las colecciones que pueden ser leídas por los padres, facilitar el préstamo de libros y la coordinación con otras bibliotecas públicas y propiciar encuentros de animación a la lectura. La biblioteca escolar se configura, desde este planteamiento, como un instrumento imprescindible para que la escuela llegue a convertirse en una comunidad de lectores.
Las nuevas tecnologías no animan a la lectura
La nueva sociedad de la información parece que no ayuda a educar en el placer de la lectura. El predominio absoluto de la imagen y el interés por lo inmediato no favorece los requisitos básicos de la actividad lectora: texto escrito, comprensión del significado y de las relaciones, complejidad del texto, esfuerzo. El alumno está acostumbrado desde pequeño a obtener la información con escasa atención y a través de formatos multimedia. La lectura, por el contrario, pone en acción un conjunto de habilidades muy diferentes: hace falta tiempo, tranquilidad, interés y perseverancia para comprender un texto y disfrutarlo.
Sin embargo, a lo que debemos enfrentamos es a «la renovación en la definición del texto y del lector, de las prácticas de lectura y los modos de leer» (Emilia Ferreiro, 2001). Los textos electrónicos abren nuevas e insospechadas posibilidades. Siempre ha existido una cierta capacidad interpretativa del lector sobre las intenciones comunicativas del autor. Pero ahora, nos dirá César Coll (2005), «el peso determinante del autor en el diálogo entre lector y texto que está en la base de la comprensión lectora se reequilibra a favor del lector. Los textos electrónicos introducen mayores grados de libertad en los procesos de construcción de significados que, a partir de ellos, puede llevar a cabo el lector». Ya lo había afirmado Joseph Conrad hace décadas, «el autor solo escribe la mitad del libro. De la otra mitad se encarga el lector». ¿Qué diría en estos tiempos tecnológicos?
La alfabetización adquiere, pues, un nuevo significado. Adentrarse en la cultura escrita en estos tiempos tecnológicos exige nuevas competencias y plantea un reto indudable a los sistemas educativos.
A modo de resumen final: bitácoras de las lecturas de los alumnos
El proyecto «Qué estás leyendo» es una iniciativa de la OEI para que los jóvenes lectores, de 12 a 15 años, se animen a leer como un proceso reflexivo y como una actividad compartida. El objetivo es estimular la creación de blogs en los que cada lector comparta con los demás sus experiencias de lectura, intercambie opiniones y realice recomendaciones y propuestas.
Durante los dos años que lleva vigente el proyecto, miles de lectores iberoamericanos han abierto sus páginas tecnológicas y han narrado, de forma apasionada en muchas ocasiones, sus experiencias como lectores. Las bitácoras son muy variadas. Todas combinan las imágenes con los comentarios de los libros leídos. Algunas incluyen música. Otras se especializan en algún tema («compartir juntos historias de terror»), intercambian poesías, experiencias o comentarios. La riqueza y la variedad son enormes. Sería muy estimulante que los blogueros de cada país pudieran conocerse.
¿Cómo terminar un resumen tan apretado sobre la lectura en la sociedad tecnológica? Elijo dos citas. Una del filólogo español Francisco Rico que leí hace unos días viajando precisamente a Panamá: «Todas las lenguas se están empobreciendo mucho por la presión casi irresistible del lenguaje único del poder, de los medios y de la comunidad global. El discurso único se combate con la literatura». Y, añado yo, con permiso de su autor, «… y con la educación».
La segunda y última frase es de Adolfo Bioy Casares: «Creo que parte de mi amor a la vida se lo debo a mi amor a los libros».

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